B-Learning. Una opción para mejorar los procesos formativos.

De un tiempo a la fecha ha ganado espacio, día tras día, el b-Learning como una opción para el empleo de los recursos de las plataformas usualmente empleadas en el e-Learning en los cursos que se desarrollan en los propios campus universitarios en la modalidad presencial, lo que ha dado a llamarse m-Learning, o como se ha dado a traducir aprendizaje semipresencial (de sus siglas en inglés: blended learning o b-learning) asumido como el aprendizaje facilitado a través de la combinación eficiente de diferentes métodos de impartición, modelos de enseñanza y estilos de aprendizaje, y basado en una comunicación transparente de todas las áreas implicadas en el curso.

Esta modalidad tiene grandes ventajas, algunos autores mencionan la relación coste-efectividad tanto de para la institución que ofrece la formación como para el alumno, la rápida actualización de los materiales, nuevas formas de interacción entre alumno-profesor, accesibilidad a un puesto en la enseñanza secundaria, y flexibilidad en la planificación y la programación del curso. Por su parte también se mencionan algunas de las desventajas son: el acceso a un ordenador y a Internet, conocimientos limitados en TIC, habilidades de estudio, problemas similares a los que pudieran tener quienes acceden a un centro de enseñanza tradicional.

b-learning

Fig. 1 Ventajas del b-learning

Analizando detenidamente las mencionadas desventajas, podemos concluir que algunas de ellas no son totalmente tan determinantes, pongamos un ejemplo, el primer de los señalamientos tiene que ver con la posibilidad de contar con los recursos informáticos, esto es cierto, si no se poseen los recursos no se puede emplear esta modalidad, pero en la actualidad podemos decir que las universidades, así como los centros formativos, cuentan con los recursos informáticos mínimos para poder desarrollar esta modalidad, pues es inusual una universidad que en la actualidad no posea salas de computo, o como se les llama también laboratorios de informática o de computación. Así mismo las habilidades informáticas que se mencionan, para el desarrollo de un curso b-Learning se hacen necesarias habilidades básicas, poder emplear un navegador y conocimientos básicos de ofimática.

Pero podemos agregar otras ventajas no mencionadas, dado que se pueden usar en el desarrollo de una clase presencial, permiten que el docente planifique, gestione y controle de forma más eficientes el desarrollo del estudio independiente que desarrollan sus alumnos y de las tareas dejadas.

Incluso podemos mencionar la existencia de herramientas para el diseño de cursos sustentados en esta modalidad, como es el caso de la Herramienta para el Diseño de Aprendizaje Semipresencial (Blended Learning Design Tool – BLEnDT©) que se desarrolló en Imperial College London la cual permite asistir de forma directa, sistemática y eficaz a los docentes y diseñadores curriculares, en la tarea de identificar el número de actividades que pedagógicamente son más efectivas, incluso si deben de ser entregadas de manera virtual o presencial.

BLEnDT© sirve como guía en la clasificación de los objetivos de aprendizaje en diferentes Dimensiones (Psicomotor, Cognitivo y Afectivo) basado en la Taxonomía de Bloom (Bloom, 1956; Dave, 1975; Krathwohl et al 1964; Anderson & Krathwohl, 2001). Una vez que los objetivos de aprendizaje han sido seleccionados, BLEnDT© identificará el tipo de Aprendizaje Semipresencial recomendado. Si los objetivos de aprendizaje están ubicados en la Dimensión Psicomotora o a nivel bajo de la Dimensión Cognitiva, BLEnDT© recomendará el uso de materiales didácticos virtuales siguiendo el modelo pedagógico de la Psicología Conductista. Si los objetivos de aprendizaje están ubicados a nivel alto de la Dimensión Cognitiva o en la Dimensión Afectiva, BLEnDT© recomendará el modelo pedagógico Constructivista (Vygotsky, 1962).

Todo lo anterior permite establecer que el b-Learning es una de las opciones serias que están hoy al alcance de nuestros docentes, y que se hace necesario que sea tomada en cuenta a la hora de pensar en cómo desarrollar los cursos, aun los presenciales en la actualidad, pues el empleo de las TIC no constituye una carga, es una herramienta que puede llegar a ser muy eficaz en las manos de nuestros docentes.

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