Las aulas de las universidades del siglo XXI

Tradicionalmente se ha visto el aula como un espacio físico donde transcurre el proceso de enseñanza aprendizaje, dirigido por el maestro, que como dirigente del proceso debe de encausar a sus estudiantes por el camino del saber. Las aulas en los últimos años, quizás en los últimos 200 años no han cambiado mucho, a saber, cuatro paredes, ventanales, y todo el mobiliario necesario, esto claro está en el mejor de los casos, existen aulas menos afortunadas.

Sin embargo, ya no son las mismas aulas, su componente más importante ha cambiado, la razón de que un docente este en ese espacio físico son los alumnos, y estos han cambiado. Los alumnos de los días actuales llevan a las aulas tradicionales la sociedad del siglo XXI en la que vivimos, aun cuando el docente no se lo proponga. Podemos hacer una pequeña prueba, preguntemos a nuestros alumnos por algún tema, vinculado de forma directa o no al tema de la clase, un tema que desde ya sabemos que es poco probable que ellos conozcan, y puede ser que nos sorprenda que alguno responda con total certeza, para desconcierto de algún docente, pero lo cierto es que, medio un pequeño gran detalle, un teléfono inteligente dotado de la enciclopedia Wikipedia.

Esta historia es real, ocurrió en una clase que impartía el que escribe estas líneas hace cuestión de unos dos años atrás, desde entonces me he propuesto adaptarme al aula moderna, al aula que se ha expandido y que hoy ya no tiene fronteras, con la aparición de las TIC en los escenarios educativos formativos, podemos asumir que el aula es el universo, y que nuestros estudiantes llegan a ellas cargados de todos y cada uno de los “conocimientos” que hay en la Internet, en la TV por cable, entre otros medios.

Imaginemos una clase de Informática en la que daremos el tema del Software Libre, gracias a las TIC podemos tener invitados de lujo a nuestra clase, podemos tener a Linus Torvalds, que nos hable de su kernel y cómo surgió, podemos tener una entrevista de Richard Stallman hablándonos del surgimiento del proyecto GNU, quienes mejores que ellos para darnos la visión de lo que crearon y de la historia que hicieron.

Hoy podemos decir que podemos decir que no podemos llevar a nuestras aulas a quien queramos, lo correcto es que debemos de ser conscientes que podemos llevar nuestras aulas a cualquier punto del universo conocido, y poner delante de nuestros alumnos a los propios protagonistas de la historia, y no siempre de forma grabada, podemos lograr que participen en una video conferencia o chat, todo gracias a las TIC.

Pero, todo lo anterior, por muy bello que parezca no pasa de ser una utopía, y no porque no tengamos la tecnología para hacerlo, porque la tenemos, sino porque los docentes no siempre estamos dispuestos a pagar el precio de más horas de investigación y preparación, el precio de transformarnos con los tiempos, porque, de algo debemos de estar conscientes, seguimos siendo los docentes los que decidimos que ocurre en el salón de clases, luego, si no se lleva a cabo un proceso educativo formativo como el que se describen en estas líneas, ¿a quién buscar como responsables?

En muchos casos diremos que no tenemos la tecnología necesaria, quizás digamos que no tenemos laboratorios como los que alguna vez hayamos visto en otras universidades, pero siempre quedará la pregunta, ¿hacemos todo lo que podemos para transformar nuestras aulas en las aulas del siglo XXI? Aulas para estudiantes que llegan a ellas desde la sociedad del siglo XXI.

Dos interrogantes que confieso que muchas veces me roban horas de sueño y que trato de enfrentar con la claridad de que todo lo que hagamos como docentes, es poco, el reto es ser cada día un paso más cercano a lo que nuestros estudiantes esperan de nosotros, aun cuando ellos no sepan que deben de esperar.

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